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Tenemos a una pareja Thomas y Ana, quienes son una pareja con una comunicación efectiva. Ellos por fin van a lograr remodelar ese piso horrible que tienen en casa.

Foto cortesía de  Luis Fernandes en Pexels

Bien, ambos lo han visualizado desde hace tiempo y deciden hablar sobre lo que van a poner.

Lo primero que le viene a la mente de Ana es la foto espectacular de la casa de Palma de Mallorca que vio en la revista el mes pasado. Donde había un piso regio y brillante. Se vio bailando con ese vestido rojo que aún no se ha puesto… Mientras que Thomas no tiene ni la menor idea de qué poner.

Cuando hablan, Ana domina la conversación porque ella sabe que quiere algo regio y brillante, que dure y por supuesto que se limpie fácil … Thomas, sin embargo lo único que sabe es que no quiere nada difícil de mantener, que se duradero, que sirva para los nenes del futuro y que NO se salga del presupuesto. Como no lo tienen claro ambos deciden ir a una tienda a ver qué hay. 

Se van y ven no una, sino 5 tiendas especialistas en pisos. Vuelta a casa sobresaturados de información, deciden hablar de lo que les gusto y de lo que no. 

Foto cortesía de rawpixel.com en Pexels

Ana quiere porcelanato porque se parece a lo que vio en la revista y cumple con sus requerimientos. Thomas quiere algo más hacia la madera…después de varias intercambios de ideas mientras comen, con cierto sabor a discusión, se abrazan, se miran y asienten confirmando que han retomado su comunicación efectiva, han llegado a un acuerdo y deciden que será Thomas quien irá a la tienda a comprar lo que ambos creen que acordaron.

Thomas va a la tienda contento, el asesor lo atiende, le habla de los atributos del piso que escogió. Siente que tuvo una comunicación efectiva con el consultor, pero, duda un poco porque no recuerda bien si ese era del que habían hablado, pero cree es justo lo que han estado buscando, lo compra y sale contento.

Al llegar en la noche le muestra a Ana orgulloso lo que compró, y remata diciendo que consiguió un excelente precio porque era una oferta sin devolución, y ta,ta,tan…Ana lo ve y va cambiando de color hasta ponerse muy roja y grita ¡PERO QUÉ HICISTE THOMAS!.

Foto cortesía de Ryan McGuire en Pixabay

Esperamos que esta pareja no termine en divorcio, pero lo cierto es que ocurre con regularidad. 

Todo esto ocurrió por falta de una comunicación efectiva.

A ver, sabemos que todo en nuestro planeta mantiene una comunicación desde las cosas más simples hasta las más compleja. 

Esta comunicación es un proceso vital, fluido y en la mayoría de los casos suele ser magníficamente perfecto, permitiendo que todo funcione. Ocurre desde los átomos, las moléculas, los microorganismos, flora, fauna… y por supuesto en las personas. Aunque en este último grupo, la comunicación digamos que en algunos casos suele ser un milagro.

Foto cortesía de Fathromi Ramdlon en Pixabay

Es por ello que hoy te voy a sugerir varios aspectos que te permitirán mantener una comunicación efectiva durante todo tu  proceso de remodelación.  

Para que no te ocurra como Thomas y Ana y tu proceso de remodelación sea lo más parecido a lo que esperabas.

Por lo tanto cuando vayas a remodelar ten claro lo siguiente:

Foto cortesía de rawpixel.com en Pexels

  • Que lo que quieren todas las partes involucradas sea lo acordado, para que cuando vayas a comprar no te ocurra lo mismo que Thomas. Si tenés alguna duda volvé a preguntar, eso te evitará la posibilidad de dormir al sofá por una buena temporada o un posible divorcio.
  • Si aún no han llegado a un consenso, lo mejor es tomarse el tiempo de visitar varias tiendas e informarse. No tengan pena, ni miedo en preguntar para que salgan con cero dudas.
  • Pueden hacer una lluvia de ideas con las opciones que más les gustaron, y descartar de inmediato los que no van de acuerdo a lo que buscan.
  • Es importante que tomen en consideración no solo la imagen del producto o el valor monetario de éste. Sino también los beneficios que le aporta a mediano y largo plazo, si se adapta al sitio donde se va a instalar y a su estilo de vida.

Foto cortesía de PublicDomainPictures en Pixabay

  • Compre donde en verdad se sintió a gusto. Donde quien lo atendió se tomó el tiempo de explicarle todo lo que preguntó y escucha con tus dos oídos sus recomendaciones. Porque eso evitará que en el futuro juzgues al otro por su decisión.
  • Si compra algo que lo puede instalar usted mismo, hágalo porque eso le gusta y no solo porque puede ahorrar un poco. La razón es muy simple, si no le gusta se puede frustrar muy rápido, dañar el producto y tener un problema mayor.
  • Si tiene que ser instalado por un especialista, contrate a uno, si no conoce pregunte en la tienda. Ellos siempre tienen personal capacitado para hacerlo. No tome la decisión de pedirle al conserje que lo haga por “ahorrar”.
  • Lo expuesto en el punto anterior también aplica si debe de quitar algo (piso, pared,etc) para poder llevar a cabo la remodelación de forma efectiva.

 

Espero que con estas sugerencias permitan que tu remodelación sea más que una experiencia religiosa, porque sencillamente la comunicación fluyó como un milagro.

Foto principal cortesía de by Dirk Wouters en Pixabay

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